LilySlim Weight loss tickers

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lunes, 29 de noviembre de 2010

Días de estres = Días de descontrol

A pesar de todo, estoy a dieta. Vivo a dieta desde hace años, pero la rompo más de una vez al día.
Ya sé que eso no es "vivir a dieta", pero es difícil.

Soy deportista, y por la actividad que tengo y la "dieta" que llevo, tendría que tener un cuerpo bastante mas atractivo, pero no. 
Porque consumo mucho más de lo que gasto, y eso que gasto bastante por encima del promedio.

Hoy me siento emocionalmente frágil, tengo un examen difícil mañana, y aunque ya estudié y repasé muchas veces, estoy insegura. Soy insegura. 
Hoy me miro al espejo y, como siempre, no me gusta lo que veo. Quiero verme mejor, para sentirme mejor y poder dar más a mi equipo, porque estando mas liviana seguramente sería más ágil y más útil. Me sentiría más segura.
Hoy estoy cansada de maltratar este cuerpo. Merezco más que eso. Esto depende de mí y de nadie más, y cada día que pasa se va restando de la cuenta... Quiero empezar a sumar.
Hoy me desafío a mí misma a comenzar, una vez más, una nueva lucha, por lo que quiero desde siempre: tener un cuerpo normal. No ser más gorda. Lo único que me falta para ser una persona sana es alimentarme correctamente, mi único vicio, mi única adicción, es la comida.

Acabo de decidir ir a pesarme, tomar medidas de mi cuerpo, y publicarlas acá. 
También voy a publicar lo que como, voy a intentar hacerlo todos los días. 

Hoy quiero dejar esta vida y comenzar una nueva, porque hoy tengo la oportunidad de cambiar. Mañana puede ser tarde.

Alex

viernes, 26 de noviembre de 2010

¿Qué es un comedor compulsivo?

Las personas afectadas por este trastorno de la alimentación no pueden dejar de comer aunque haya pasado un intervalo pequeño de tiempo entre la última comida y la que tienen entre las manos (o en la boca, para ser más exactos). Son literalmente adictos a la comida y sin ella sus vidas carecen de sentido.


La mayoría de los comedores compulsivos son personas que combinan un alto nivel de perfeccionismo y de ansiedad con una baja autoestima y un nivel de estrés muy elevado.

Sus compulsiones por la comida se deben en gran medida a un deseo de controlar el estrés que domina su vida, el cual surge de la ansiedad y la angustia de no poder hacer las cosas tan perfectas como desea.

Suelen saber que su forma de comer va más allá de lo normal o lo recomendable y estar conscientes de los riesgos que corren por su comportamiento compulsivo: ataques cardiacos, alta presión sanguínea, colesterol elevado, daños o pérdida de riñón, artritis, deterioro del sistema óseo e incluso la muerte.

Los comedores compulsivos sufren la sensación de ser controlados por la comida, en vez de lo contrario, y se molestan mucho por ello. Este dominio hace que se coman toda clase de alimentos como dulces o hamburguesas en las combinaciones más raras -y estéticamente desagradables- posibles.

Esos "platos" pueden llegar a tener 3000 Kilocalorías o incluso más.

Los comedores compulsivos se ubican dentro de las enfermedades mentales junto con la anorexia y la bulimia, la obesidad se ubica dentro de un cuadro médico y no se relaciona necesariamente con un trastorno alimentario. Además la etiología del comer compulsivamente remite, hasta el momento, a problemas en la personalidad del paciente, trastornos bioquímicos a nivel cerebral, factores genéticos y ambientales y factores culturales y de familia.

Los comedores compulsivos, y en general, todas las personas con desórdenes alimentarios, provienen de familias con problemas de límites -demasiado constreñidas para permitir el crecimiento individual de sus miembros más jóvenes- , o de padres o madres demasiado preocupados por el aspecto físico de si mismos, su familia y los demás a quienes conocen. También provienen de familias en las que la comida alivia tensiones, estrés o ansiedad o de hogares en donde como en la novela "Como agua para chocolate" la única manera de expresar amor es a través de una abundante y deliciosa comida.

De alguna manera, es una descripción de lo que me pasa. 

Alex

Al fin, acá estoy

Al fin, digo, porque en incontables ocasiones, después de dolorosos e interminables atracones, pensé y hasta intenté hacer un blog para desahogarme y compartir de alguna manera lo que me pasa y lo que siento. Y siempre me arrepentí, espero esta vez terminar de escribir y poder hacer clic en "Publicar entrada" antes que eso pase.

Soy Alexia, tengo 23 años y me encanta comer. Si, me encanta comer, pero odio ser gorda, entonces como con culpa y no lo disfruto. 
Además, como a escondidas, porque me da vergüenza comer así. Cuando estoy sola, me voy a comprar galletas, alfajores, masas finas, masas secas, medialunas, tortillas y bollos con grasa, y en menor medida papas fritas o cualquier producto de copetín, sandwiches, caramelos... Porque en mi casa todo es ligth, nunca hay ni un chocolatín. 
Y cuando no estoy sola, me voy a algún bar, pido un desayuno o merienda con torta, tarta dulce o en su defecto facturas. Esto lo hago de vez en cuando, no debería ser tan grave... salvo por el detalle de que siempre desayuno o meriendo en casa antes de comer eso.
También algunas veces tengo dobles almuerzos, porque como en mi casa tienen la bendita obsesión de adelgazar, vivimos a dieta (bueno, es una manera de decir, ya que yo me doy mis "permitidos" varias veces al día), entonces si se me antoja una hamburguesa, pizza, papas fritas, algun combo de Mc o Burger, tengo que comerlo antes del almuerzo en familia. Si, tengo que hacerlo. Porque si no me saco el antojo, me sigue atormentando hasta que como lo que necesito. Y me arrepiento, y me culpo, y siento asco por mí.

Ayer, me enteré que cerca de las 17 hs iba a quedarme sola en casa. Tomé la decisión de faltar a clases en la Universidad, para poder comer lo que tenia ganas de comer hace varios dias: medialunas. Fui a la panadería, y me compre una medialuna. Sólo una. La acompañé con una factura con crema, y chocolate blanco y negro, y bizcochos con grasa. Y con el vuelto, 3 alfajorcitos. Comí hasta hartarme.

Hoy fue parecido, compre un paquete de galletas surtidas. Me habre comido unas 20 galletas, cuando la porción según el envase, son 5. Creo que despues de las primeras 8 o 10 ya estaba llena, pero segui comiendo. 

No quiero justificarme, pero es en parte porque estoy nerviosa. Época de exámenes, últimos partidos de mi equipo (ah, me olvidaba: soy deportista), y una cadena de acontecimientos que me afectaron bastante (terminé con mi novio de hace 2 años hace poco, este año fallecieron personas muy importantes para mi, y otros asuntos que profundizaré mas adelante), sumado a que no tengo amigos, y a mi familia poco le importo, no tengo con quien hablar, ni a quien escuchar, ni quien me de un abrazo, ni a quien abrazar.

Quería escribir más pero se hizo largo, y si alguien quiere leerme, pretendo no aburrirlo.

Alex